24 de mayo de 2008

LA BICICLETA

A pesar de la escasa importancia que se le suele dar, la bicicleta es un vehículo (aparato apto para circular por las vías o terrenos a que se refiere el artículo 2 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de vehículos a Motor y Seguridad Vial) de 2 ruedas. Esto que parece una perogrullada, no es ni más ni menos que la verdadera realidad y la ubicación adecuada de la bicicleta en el ámbito de la circulación. La banalización de su uso, las escasas dificultades que plantea para su conducción, y la ausencia de necesidad de permiso para conducirla, le otorgan una imagen secundaria en la que habitualmente no recapacitamos. La utilización de cualquier clase de vehículos, lleva aparejado un riesgo latente y potencial, y la estructura frágil y desprotección física de la bicicleta y su conductor, añaden un componente adicional de peligro para la integridad física.
La legislación vigente reconoce y define la bicicleta como un vehículo, en el Anexo I de la Ley de Seguridad Vial, punto 6, como un ciclo de dos ruedas, y a su vez ser el ciclo un vehículo de dos ruedas por lo menos, accionado exclusivamente por el esfuerzo muscular de las personas que lo ocupan, en particular mediante pedales o manivelas. Por tanto, en su circulación por las distintas vías (cumpliendo el artículo 2 de la misma Ley), aunque no necesiten permiso ni examen para conducirse, están sometidas a las normas y señalización vial general.
Este hecho provoca que, fundamentalmente para los niños, el acceso a la bicicleta es muy fácil, y sin trabas administrativas de ninguna clase. Además, complementariamente a este factor, hay que añadir que se asume la conducción sin conocimientos ni experiencias viales adecuados; sin una conciencia clara de que lo que se está conduciendo es un vehículo, que genera una responsabilidad colectiva; y de los daños y consecuencias que pueden derivarse de su uso habitual por las calles y carreteras. En una encuesta realizada en el Colegio Batalla de Pavía en 2007, el 90% de los casos (45 de los 50 encuestados) reconocieron que cuando les compraron o regalaron la bicicleta no se les dijo por dónde debían circular, señales que tenían que respetar, cuáles eran las indicaciones pertinentes para cambios de dirección, o, en resumen, comportamiento y normativa vial. Habitualmente se omite este trámite, que, precisamente, es el más importante. La valoración del riesgo que se asume conduciendo una bicicleta no se transmite adecuadamente, confiando en que en los colegios se les enseñará algo de Educación Vial. Es por ello que no suele haber una vigilancia familiar de las conductas y comportamientos de los niños con la bicicleta en la calle, hecho que potencia incorrecciones, y por tanto, multiplicación de riesgo de ocasionar accidentes.
El concepto de accidente con bicicleta, no quiere decir que la bicicleta por sí, y su conductor, individualmente, tengan una simple caída sin consecuencias. Aunque pasan desapercibidas en la mayoría de los casos, y los niños no le dan importancia, las bicicletas, en la circulación, generan diariamente una serie de reacciones en el resto de usuarios de la vía por no respetar a los peatones; por salir de un cruce sin saber detenerse ante una señal de STOP o CEDA EL PASO y sorprender a otros conductores; por circular en dirección contraria; por invadir la acera; por llevar algún pasajero; etc, y, en definitiva, una serie de imprudencias evitables si se interviene con voluntad y activamente. Es por ello que los conocimientos viales del ámbito familiar deben tener una base mínima que coadyuve a fomentar una conducción correcta de las bicicletas, respetando la normativa vial, y con unos comportamientos responsables. Sería conveniente que hasta que el entorno familiar no estuviera seguro y con garantías suficientes de que la base normativa y de comportamientos por parte del niño es aceptable, no le dispensara autonomía para circular sin tutela o supervisión por las calles o carreteras públicas. Son conocimientos necesarios y reutilizables, sabiendo que un amplio porcentaje (en la mayoría de los casos), la bicicleta es la introducción previa al ciclomotor, con la salvedad del incremento y ampliación de responsabilidades al pasar de un ciclo o vehículo sin motor, a un vehículo a motor, con las diferencias que conlleva.
Al no estar obligadas a disponer de un seguro que cubra los accidentes, existe un vacío que provoca que ante un suceso accidental dañoso contra otros vehículos, edificios, elementos de la vía, o personas, material o humanamente, se deben cubrir los gastos que se originan en la reparación de daños, o lesiones, cuya cuantía puede llegar a ser imporantísima si el accidente genera alguna víctima, o la culpabilidad de los errores que han provocado el accidente, corresponde al conjunto bicicleta-conductor. Actualmente muchos seguros del hogar cubren una responsabilidad civil derivada del uso de las bicicletas, pero sería adecuado interesarse por concertar un seguro de responsabilidad civil que atienda esas posibilidades de riesgo y ocasión de daños a otros usuarios de las vías, cuyos costes no son excesivamente onerosos si los comparamos con los que habría que acometer para reparar un vehículo, y más aún, indemnizar a familiares por el fallecimiento de una persona como consecuencia de las imprudencias cometidas.

CONOCIMIENTO DE LA BICICLETA: las partes que física y mecánicamente componen una bicicleta, son las que se detallan en la imagen.
Fundamentalmente, en una clasificación sencilla, hemos de prestar atención a los siguientes:
CUADRO: es el cuerpo de la bicicleta, y sobre él se acoplan el resto de elementos. Los cuadros no son todos iguales, y por ello, dependiendo de la estatura de la persona que conducirá la bicicleta, habrá que elegir el tamaño de cuadro adecuado, distinguiendo entre los que sirven para los niños, y para los adultos. ¿Cuál es el riesgo de una mala elección del cuadro?. El cuadro debe acomodarse a la estatura, y más concretamente a la longitud de la pierna de la persona que la conduce. Si la pierna es más corta que el cuadro, la bicicleta puede conducirse, pero, en el caso de una reacción inmediata de evitación de accidente, y necesitar poner los pies en el suelo, se golpearía contra la barra superior. Si la pierna es excesivamente larga, este caso no se produce, pero para la conducción resulta molesto y peligroso, por llevar las rodillas empotradas en el manillar. La altura idónea, puede medirse por distintos cálculos, pero a modo de orientación general, servirá de referencia subir a la bicicleta, poner los pies en el suelo sin estar montados en el sillín, y que la distancia desde la entrepierna a la barra, sea de aproximadamente 10 cm.
SILLÍN: es el asiento del vehículo, y debe estar en el mismo plano horizontal que el manillar. La altura a la que hay que regularlo, no debe sobrepasar los límites que marca su barra de ajuste, y debe ser tal que permita al conductor poner los pies de punta en el suelo estando sentado en él. La distancia entre el sillín y el manillar debe permitirnos tocar el manillar con los dedos mientras el codo toca la punta del sillín (ver imagen). Bicicletas diseñadas para mujeres: Para una mayor comodidad, compra para una bicicleta de mujer. Vendrá con un asiento diseñado especialmente para la pelvis de la mujer y un caño superior más corto para evitar incómodos estiramientos.
MANILLAR: es importantísimo, ya que con él dirigimos la dirección de la bicicleta, y además, tiene las palancas de freno, y los cambios. Su altura dependerá de la estatura de quien conduzca, y debe estar en el mismo plano horizontal que el sillín para evitar malas posturas de espalda, y en definitiva, de conducción.
FRENOS: son el principal elemento de seguridad vial activa de la bicicleta, y es por ello que las zapatas, y mecanismos, estén revisados continuamente.
NEUMÁTICOS: para unas condiciones de circulación segura, y que el accionamiento de otros elementos de seguridad, como los frenos, sea correcto y efectivo, deben mantenerse en buen estado, así como con una presión correcta para el peso de quien conduce la bicicleta.
ALUMBRADO Y REFLECTANTES: los catadióptricos tienen una importancia esencial en la seguridad porque permiten detectar la bicicleta. En conducción nocturna, el alumbrado delantero blanco, y el rojo trasero, nos permitirán una seguridad añadida, además de darnos mayor visibilidad y garantías de ser vistos.
TIMBRE: el avisador acústico debe funcionar correctamente.
Las zonas por donde debe circular la bicicleta, por la parte derecha y en su carril (si no tiene líneas de carril se corresponde aproximadamente con la mitad de la calzada) y en las condiciones de seguridad que cita el Reglamento General de Vehículos, y más concretamente el artículo 22, son las siguientes:
VIAS URBANAS: lo más próximo posible al borde derecho de la calzada. Si la vía tiene acera, lo más próximo posible al bordillo, y si no tiene acera, por la parte derecha, próximos a las casas, pero sin interferir en la circulación de los peatones. NO SE PUEDE CIRCULAR CONDUCIENDO LA BICICLETA POR LA ACERA, al ser un espacio reservado a peatones. Sin embargo, si no la conducimos, y la llevamos guiándola, sí se puede ir por la acera.

VIAS INTERURBANAS: primordialmente, y para mayor seguridad, la normativa establece obligatoriamente el uso del casco homologado o certificado, por este tipo de vías (es recomendable también en vías urbanas), además de prendas de color visible y reflectantes. Existiendo arcén, debe circularse por él, y en caso de que no exista, o éste sea impracticable, se circulará invadiendo la calzada el mínimo espacio posible. Cuando se circule en grupo, se autoriza, como máximo, a circular en columna de dos.

Tanto en vías urbanas como interurbanas, existe la posibilidad del carril bici, siendo en tal caso obligatorio circular por él.

Como comportamientos generales de circulación (ver normas generales), no debe circularse en zig-zag por la calle, ni hacer caballitos, ni molestar a otros usuarios de la vía (automóviles, peatones, etc.). Como vehículo que dispone de un asiento, solo está homologada para una persona, por lo que está prohibido llevar pasajero, a excepción de los asientos homologados habilitados para el transporte de niños en la forma prevista. Del mismo modo, la velocidad debe ser moderada, estar muy pendientes del tráfico, y sobre todo, de los peatones. LAS BICICLETAS TAMBIÉN ESTÁN OBLIGADAS A RESPETAR LOS PASOS DE PEATONES. Una persona que lleva una bicicleta guiada, sin conducirla, ES UN PEATÓN, rigiéndose por las mismas normas que éstos. Hay que recordar que los conductores de bicicleta están obligados a someterse a las pruebas de alcoholemia, rigiéndose por las tasas correspondientes que determina la legislación. Del mismo modo, cualquier conducta infractora, está supeditada a la sanción mediante denuncia de tráfico. Es por ello que el conocimiento de la normativa vial, puede suponernos la evitación de recibir una sanción.
En los cruces, habrá que respetar todas las prioridades, y situarse correctamente en la calzada. Si vamos a girar a la izquierda, nos pondremos en la zona izquierda del carril o cruce, sin invadir el sentido opuesto; si vamos de frente, en el centro; y si vamos a la derecha, en la parte derecha. Las maniobras de ejecución, se resumen del siguiente modo: Observar la circulación (mirando hacia todos los lados); señalizar nuestra maniobra (a derecha o izquierda); y realizar la maniobra con seguridad. Hay que poner especial atención a los giros, sobre todo hacia la izquierda por la necesidad de invadir un carril contrario al sentido que vamos a tomar. ES ESPECIALMENTE IMPORTANTE no detenerse nunca en una zona que invada el sentido opuesto o con visibilidad escasa, ni poner en peligro al resto de usuarios de la vía (consultar Reglamento General de Circulación).

Los cambios de dirección, adelantamientos, y otras indicaciones, el conductor de bicicleta debe hacerlas siempre con el brazo izquierdo, realizando los movimientos con claridad y que el brazo tenga la posición adecuada, y no inducir a error con posturas contradictorias. Para señalizar el giro hacia la derecha, se levanta el brazo izquierdo hasta la altura del hombro, con el brazo girado por el codo y la palma de la mano recta hacia arriba. El de la izquierda, con el brazo izquierdo completamente extendido, y la palma de la mano hacia abajo. Si este mismo movimiento lo realizamos sucesivamente subiendo y bajando el brazo (sin flexionarlo), indicaremos que nos vamos a detener. En cuanto a las indicaciones de los Agentes de Tráfico, si están frente a nosotros y vemos el brazo levantado, completamente extendido, con la palma de la mano hacia el frente, nos obliga a detenernos. Si está de espaldas, y le vemos con el brazo extendido en horizontal, con el anverso de la mano hacia nosotros, también tenemos que detenernos. Cuando veamos que en horas nocturnas nos hacen indicaciones con una linterna, y esta balanceándose, tendremos también que detenernos. Si la unidad de Tráfico nos adelanta con un vehículo, y nos hacen señas con el brazo extendido, subiendo y bajando, tenemos que detenernos en la parte derecha. Si las indicaciones son con el silbato, un pitido intermitente (PI, PI, PI, PI...), nos obliga a detenernos, y uno largo (PIIIIIIIIIII...), a reanundar la marcha.
Con respecto a los adelantamientos (de peatones, o de otras bicicletas), hay que guardar siempre una distancia de seguridad de 1’50 metros, señalizando la maniobra. Como vehículo, debemos también mantener una distancia de seguridad con respecto a los vehículos que circulan delante de nosotros, que tiene que ser suficiente como para poder detenernos en condiciones de seguridad si el vehículo que nos precede se detiene bruscamente, o si el vehículo que circula detrás de nosotros, quiere adelantarnos.

Cuando circulamos con bicicleta, debemos llevar una serie de utensilios y repuestos, cuya mecánica simple nos permita reparar un pinchazo, realizar algún ajuste en los frenos, etc. Es conveniente llevar un juego de llaves fijas, bomba para inflar las ruedas, parches, cámara de repuesto, etc. Por nuestra seguridad, las prendas reflectantes serán homologadas, y visibles al menos a 150 metros de distancia en vías interurbanas, y de noche.

Las señales que debe respetar un conductor de bicicleta, son todas, pero hay que hacer hincapié en las prioridades, y en detenerse correctamente en las líneas pintadas en el suelo, sobre todo ante un paso de peatones. Con respecto a las marcas viales, las blancas discontinuas pueden rebasarse, pero las continuas no. El orden de prioridad de las señales, es el que se marca en la imagen.

El comportamiento ante un paso de peatones, es el siguiente:
Al aproximarnos a él, lo haremos con precaución, observando si hay alguna persona que quiera pasar, o ver si está regulado por semáforo. Si no está regulado por semáforo, siempre tiene prioridad el peatón. Si está regulado por semáforo, y el nuestro está en posición verde, tenemos prioridad de paso debiendo esperar el peatón (el suyo estará en rojo). Sin embargo, si está en ámbar intermitente, y hay peatones esperando, debemos detenernos y cederles el paso (su semáforo estará en verde). HAY QUE TENER MUY EN CUENTA A LOS PEATONES CON MOVILIDAD REDUCIDA, contribuyendo a que tengan una circulación más cómoda y segura por nuestras vías, y ser especialmente responsables y considerados con ellos.
Si es un semáforo de intersección, conjunto para vehículos y peatones, las fases son las siguientes: Nuestro semáforo en rojo, y el de peatones en verde, cruzan siempre ellos. El nuestro en verde, el de peatones estará en rojo. Cuando nuestro semáforo esté en ámbar, el de peatones estará a su vez en rojo.

Mucha gente pensará, reviviendo una imagen cotidiana, que no se respetan los pasos de peatones, que se circula por la acera… Pero esto nos lleva siempre a la reflexión de que los niños, en la calle, siguen siendo responsabilidad de cada familia, y desde ella se les debe transmitir dicho valor en los mismos términos para conducir un vehículo sujeto a accidentalidad, por incumplimiento o transgresión normativa como desencadenante, y enseñarles a respetarla con comportamientos adecuados, es decir, la aplicación de una Educación Vial desde el ámbito familiar. El argumento conocido de que son cosas propias de la edad no es suficiente, debe ponerse mayor énfasis para evitar cualquier situación accidental, o dramática.